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Hay un ángel detenido en el aire, pero únicamente podemos ver sus alas, su sombrero de copa, y la brida de cuero que lo retiene, como si alguien lo montara. A sus pies, en el suelo, un espejo. Un soldado de plomo entrará, tieso, tonto, y automático, y disparará su fusil hacia el ángel, cayendo sus partes (alas, sombrero, brida) en el interior del espejo.
(De Dioramas y Teatrinos)
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