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Tímida luz solar y una sola nota de viola. Hay una nube blanca de cartón arrugado con una puertezuela verde en su centro. De la nube cuelga un hilo prácticamente invisible de no ser por las gotas de agua que por él se deslizan. El agua cae hasta un dedal de porcelana. Cuando el ojo de aquel que observa este diorama se retire del visor la portezuela verde hará ademán de abrirse, pero volverá a cerrarse nada más el ojo retorne a la mirilla.
(de Dioramas y Teatrinos)
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